
SANTO DOMINGO, RD- La desaparición de la niña de tres años, Brianna Genao, pone sobre la mesa el debate de si existe la posibilidad de una condena, aun sin encontrar su cuerpo, esto tras la confesión de uno de sus familiares de haberla abusado y quitarle la vida junto a un hermano.
El caso de la niña desaparecida desde el pasado 31 de diciembre, y que dio un giro inesperado tras la confesión de familiares, ha despertado no solo un coctel de sentimientos, sino la interrogante de sí se podrá lograr una condena aun sin aparecer su cuerpo.
Uno de los implicados, Rafael Rosario Núñez, habría subestimado las consecuencias penales del acto cometido supuestamente junto a su hermano Reyes Rosario Núñez, al asegurar que sin cuerpo No hay delito, pero la jurisprudencia en la República Dominicana desmonta esa posibilidad
El exprocurador Francisco Domínguez Brito, exjuece y abogado penalista, explica en cuáles circunstancias pueden ser condenados.
Históricamente, desaparecer el cadáver del occiso se ha convertido en un modus operandi de algunos, como una forma de intentar evadir o despistar casos.
Sin embargo, el país tiene varios precedentes de hechos que han sido condenados sin necesidad de un cadáver
La primera sentencia de asesinato identificada en los anales de la jurisprudencia data del 1991, emitida por la entonces Cuarta Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional; un caso que llegó a la Suprema Corte de Justicia,
Ana Luisa Villanueva y Teodoro Santos fueron condenados por asesinato.
Otros casos recientes son: El ocurrido en el 2013 en Villa Trina, en Moca, donde cinco hombres fueron condenados a 30 años de prisión por la muerte y desaparición del comerciante Ramón Sánchez (Monso), de 85 años, del cual nunca se encontraron rastros.
En el 2020 el ciudadano Miguel Ángel Jorge Cruz fue condenado a 30 años por el asesinato de Ramón Adolfo Rodríguez Castillo, a quien sus familiares no han podido darle sepultura.
En el 2022 fue condenado a 30 años de prisión Esterlin Francisco Santos, alias el Panadero, quien fue enjuiciado por abusar sexualmente y asesinar a la niña Liz María Sánchez, de 9 años, cuyo cadáver fue lanzado al mar Caribe.
Todos estos casos generaron una serie de deberes sociales.