
ESTADOS UNIDOS.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que ordenó un ataque contra Venezuela sin contar con la aprobación previa del Congreso, como lo establece la Constitución estadounidense. El mandatario justificó su decisión al afirmar que algunos congresistas “filtran información” y que buscaba evitar la presencia de “informantes” que pudieran comprometer la operación.
La Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso la facultad exclusiva de declarar la guerra y autorizar el uso de la fuerza militar, mientras que el presidente actúa como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, pero bajo la supervisión y el control del Poder Legislativo. A esto se suma la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que obliga al Ejecutivo a notificar al Congreso sobre cualquier acción militar y a obtener su autorización si la operación se extiende más allá de los plazos establecidos por la normativa.
La admisión pública de Trump abre la puerta a posibles revisiones legislativas, solicitudes formales de informes e incluso investigaciones para determinar si se respetaron los procedimientos constitucionales y legales vinculados al uso de la fuerza militar.