República Dominicana celebra el Día de Nuestra Señora de la Altagracia: fe, historia y devoción

Santo Domingo, RD – La República Dominicana celebra hoy el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, protectora del pueblo dominicano, una fecha que convoca a miles de fieles que se trasladan hasta la provincia de Higüey para rendir homenaje a esta advocación y cumplir promesas o peticiones realizadas a la Virgen.
Según explicó José Amable Durán Tineo, obispo de La Vega, la devoción a la Virgen de la Altagracia tiene un profundo valor histórico y espiritual para los dominicanos, remontándose a los inicios de la colonia, cuando la advocación fue traída desde España. Con el tiempo, esta veneración se consolidó como pilar de la identidad y espiritualidad nacional, convirtiéndose en símbolo de protección y unidad para el pueblo dominicano.
La celebración de este año recuerda la trayectoria centenaria de la devoción, que en 2022 conmemoró cien años de celebraciones oficiales, reafirmando su papel como figura central de la fe popular y como guardiana espiritual de los dominicanos.
Una celebración sin límites
Aunque el Santuario de Higüey es el epicentro de las festividades, las celebraciones se extienden a templos y parroquias de distintas diócesis del país, incluyendo Santo Domingo y Santiago, donde los fieles también rinden homenaje a la Virgen.
Monseñor Durán Tineo destacó que la Virgen de la Altagracia es venerada por todos los dominicanos, independientemente de las parroquias dedicadas a su advocación, siendo un elemento unificador del pueblo creyente y un motivo constante de fe, esperanza y fortalecimiento espiritual.
Altagracia o Las Mercedes: una dualidad mariana
A lo largo de los años, ha surgido la duda sobre cuál de las dos advocaciones es la patrona del pueblo dominicano: la Virgen de la Altagracia o la Virgen de las Mercedes. El obispo explicó que la Virgen de las Mercedes ostenta oficialmente el título, mientras que la Virgen de la Altagracia ocupa un lugar especial como protectora y referente cultural, una dualidad que convierte a la República Dominicana en un país privilegiado, con dos advocaciones profundamente arraigadas en su historia y vida religiosa.
Celebración y tradición
El Día de la Altagracia se vive con gran devoción. Desde días previos, los fieles se preparan para peregrinar hasta Higüey, donde se encuentra la catedral y el santuario en honor a la Virgen. Las festividades incluyen homilías, entrega de ofrendas —que van desde dinero y flores hasta velones de quienes tienen promesas— y actos de veneración que congregan a miles de personas.
Además, en todo el país se celebran misas en parroquias e iglesias católicas, mientras que ciudadanos que no profesan la fe aprovechan el día, declarado como feriado nacional, para descansar o compartir con familiares y amigos.
La celebración del Día de Nuestra Señora de la Altagracia reafirma, año tras año, la fuerza de la fe y la identidad cultural dominicana, consolidando a esta advocación como un símbolo de unidad y protección espiritual para todo el país.