Salud

La violencia continúa matando mujeres (OPINION)

imagen

POR MARIA ESTELA DE LEON

Son preocupantes las estadísticas ofrecidas por la Fundación Vida sin Violencia indicando que, en el año 2025, 59 mujeres perdieron la vida de mano sus parejas y exparejas sentimentales, un número que constituye una vergüenza nacional y una herida abierta en la conciencia colectiva.

Estas estadísticas deben sacudir los cimientos de la sociedad dominicana: tienen nombres, historias y rostros de mujeres víctimas de algunas de las formas más extremas de crueldad, ejercidas únicamente por el hecho de ser mujeres.

Este cierre es la más ferviente expresión del machismo, la manifestación de una mentalidad que, de forma equivocada y violenta, concibe a las mujeres como propiedad, como objetos de control, negándoles su condición de ser humano.

La violencia contra las mujeres sigue siendo un desafío para las autoridades gubernamentales. Aunque las cifras oficiales registran una disminución de los feminicidios, en el citado período, de un 30.98%, esa reducción resulta insuficiente y profundamente engañosa frente a la crudeza de la realidad.

La autora es abogada. Reside en Santo Domingo

Las políticas públicas no deben ser enunciativas, ni diseñadas desde los escritorios del funcionariado responsables del tema; es necesario tomar como referentes y posibles intervenciones con acciones contundentes, las localidades, espacios donde se registraron los casos, edades de la víctimas y el perfil de los perpetradores ¡Las mujeres en la RD, merecen mejor suerte, no podemos ni debemos permitir que nuestras mujeres y niñas vivan sumidas en el miedo!

Desde la Fundación Más Mujeres Polítikas alzamos la voz para afirmar que estas tragedias no son episodios aislados ni fortuitos, sino de un sistema patriarcal negado a aceptar las autonomías de las mujeres.

De León, entiende que el Estado, igual que las familias y el sistema educativo tienen una gran responsabilidad en revertir estas estadísticas, este último, requiere de un rediseño y actualización, para cumplir con la función de transformar y crear conciencia social.

El inicio del 2026 deber ser un año de esperanzas y de reafirmar los valores y principios de una sociedad de respeto y de decencia, muy por el contrario, es desalentador el panorama, el fallecimiento de 4 mujeres, 3 dominicanas y una de nacionalidad haitiana, producto de la violencia machista, confirma que la violencia contras las mujeres en el país, no se ha detenido: continúa cobrado vidas, dejando familias rotas, comunidades sumidas en el dolor, niños, niñas y adolescentes en la orfandad.

La tragedia tocó las puertas de los hogares de Santa Sepúlveda, Rosmery Sosa, y la joven mujer Katherin Méndez. Estos hechos no son aislados, sino que son la expresión de una de unas series de factores socioculturales, que deben ser analizados en sus contextos, por citar: pobreza, dependencia económica, ruptura de hogar, conductas aprendidas en la familia, alcoholismos, uso de sustancia prohibidas, embarazos de menores edad, entre otros. Este cuadro dantesco revela la necesidad de planificar y de la actuación efectiva de los tomadores de decisiones.

República Dominicana tiene una deuda histórica con sus mujeres. Cada mujer asesinada es una derrota moral del Estado y de la sociedad. Callar, minimizar o normalizar esta violencia es ser cómplice. Por las vidas silenciadas y por las generaciones que crecen marcadas por la ausencia y el dolor, no podemos, ni debemos, permanecer indiferentes.

jpm-am

Compártelo en tus redes: