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Dos hermanos envejecientes sobreviven entre enfermedad, hambre y una casa a punto de colapsar

Yolanda Urbano

SANTO DOMINGO.- Llegar a la tercera edad sin recursos ya es duro. Pero cuando la salud falla y no hay a quién acudir, la vida se vuelve aún más cruel.

Rodolfo, de 76 años, y Constantino, de 71, nunca tuvieron hijos. Desde jóvenes criaron a una sobrina abandonada, sacrificando su propio futuro. Hoy, con el paso del tiempo y las enfermedades encima, solo anhelan una vivienda digna antes de partir.

Para llegar a la vivienda hay que cruzar un camino pedregoso. La casa, hecha completamente de zinc podrido y madera carcomida por el comején por donde entra el agua cada vez que llueve.

Rodolfo padece múltiples complicaciones cardíacas. Su corazón depende de medicamentos diarios que muchas veces no puede comprar.

Constantino pide un colchón para su hermano Rodolfo y la reparación de la casa; por su edad, ya no pueden hacerlo solos.

Hace apenas unos días pasaron hambre por falta de recursos. A esta familia tampoco la acompaña la suerte: la única hermana que tienen enfrenta su propio dolor, tras perder a su hija y quedar a cargo de cuatro nietos huérfanas.

Los hermanos Meléndez necesitan ayuda urgente: alimentos, medicamentos, camas, colchones, electrodomésticos básicos.

Tu apoyo puede salvar la vida de estos envejecientes. Si deseas colaborar puedes hacerlo a través de la cuenta de Rosa Meléndez, Asociación Nacional, cuenta de ahorros 1460840087, cédula 001-1501861-6, o comunicarte al número correspondiente. 809-856-6176