POR ALEJANDRO SANTOS En el ejercicio del poder, la manipulación de la información se ha convertido en una herramienta silenciosa pero eficaz. A través de ella se construyen realidades paralelas, se moldean emociones colectivas y se adormece la conciencia de los pueblos. Es una forma sofisticada de dominio, tan sutil que, a menudo, el ciudadano no advierte que ha sido conducido a creer más en lo aparente que en lo real. En los últimos tiempos se ha repetido hasta el cansancio la idea de que “la percepción es más importante...