
Santo Domingo.- La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Venezuela marca un punto de inflexión en la política exterior de Estados Unidos, según consideró el abogado y dirigente político Guido Gómez Mazara. A su juicio, este hecho redefine elementos esenciales de la diplomacia norteamericana en un contexto internacional cada vez más complejo.
Gómez Mazara explicó que la política exterior estadounidense ha atravesado tres grandes momentos históricos. El primero fue la Doctrina Monroe, formulada por John Quincy Adams cuando se desempeñaba como canciller. El segundo estuvo marcado por la política del “Gran Garrote”, impulsada durante la presidencia de Theodore Roosevelt. El tercero, indicó, surge a partir del 11 de septiembre, cuando Estados Unidos comenzó a estructurar un nuevo concepto de seguridad nacional que hoy se consolida.
En este escenario de tensiones globales, el Caribe vuelve a colocarse como un espacio estratégico en la pugna entre potencias. Así lo afirmó el abogado y dirigente político Peligrín Castillo, quien señaló que China, Rusia e Irán desafían la influencia de Estados Unidos en la región, evocando dinámicas propias de la Guerra Fría y convirtiendo al Caribe en un punto clave de interconexión geopolítica.
Sobre la transición política en Venezuela, Gómez Mazara sostuvo que la escogencia de Delcy Rodríguez responde a un cálculo político más viable que otras alternativas. Señaló que Rodríguez mantiene desde hace tiempo canales de comunicación activos con la administración de Donald Trump, incluyendo contactos con Marco Rubio, lo que le otorga un margen de maniobra en el plano internacional.
Indicó que promover un cambio encabezado por figuras sin vínculos con los factores reales de poder dentro del país habría sido altamente riesgoso y potencialmente caótico. En ese sentido, consideró que una opción como María Corina Machado, aunque simbólicamente fuerte, habría profundizado la inestabilidad política.
Por otro lado, el político y diplomático Víctor Grimaldi sostuvo que el futuro judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Estados Unidos no debe analizarse únicamente desde una óptica legal, sino como una decisión eminentemente política. Afirmó que el desenlace dependerá en gran medida de la voluntad del presidente Donald Trump, quien ya ha demostrado en otros casos, como el del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, que estos procesos responden a cálculos estratégicos.
Grimaldi consideró que la posibilidad de negociaciones políticas explicaría que la defensa no solicite fianza de inmediato y subrayó que las razones finales de una eventual decisión solo se conocerán con el paso del tiempo.