Opinion

El Vaticano, San Marino y Lesoto, estados enclaves

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EL AUTOR es abogado. Reside en Santo Domingo.

En esencia, un enclave es un territorio rodeado por otro, sin vínculos intrínsecos entre ellos. Esa condición surge por guerras, creencias religiosas, disputas geográficas, etc. Algunos territorios se libran de ser enclaves porque rozan con el mar. Ese es el caso de Mónaco,  microestado enclavado dentro de Francia, pero con costa en el mar Mediterráneo. Así también Gambia, Brunei y otros. De todos los territorios encapsulados sólo hay tres que tienen la categoría de Estado: dos en Europa y uno en África.

EL VATICANO

El Vaticano es el Estado más pequeño del mundo. Es un enclave de poco más de medio kilómetro cuadrado, dentro de Roma, la capital de Italia. Es una teocracia no hereditaria. Una suerte de monarquía designada por el Colegio Cardenalicio. El jefe de Estado es el papa. Ese microestado tiene como Sanctasanctórum la Basílica de San Pedro. Allí hay algo más que solideos y mucetas.

El emperador Constantino I fue el que mayor impulso inicial dio a el Vaticano. Emitió en el 313 el famoso Edicto de Milán y doce años después propició el Concilio de Nicea. Los antecedentes más cercanos de ese enclave, como como lo que es hoy, fueron los Estados Pontificios formados en el 752 y mantenidos hasta el 1870, cuando fueron engullidos por el Reino de Italia.

El Estado Vaticano fue creado el 11 de febrero de 1929, en virtud de los pactos lateranenses negociados por el rey italiano Víctor Manuel III y el papa Pío XI. En los documentos fundacionales aparecen Benito Mussolini, como agente del primero, y el cardenal Pietro Gasparri, en representación del segundo. Antes y después ocurrió en ese lugar muchas cosas de importancia histórica.

El Vaticano

Allí conviven experiencias espirituales y también mundanas: la belicosidad del papa guerrero Julio II; la Guardia Suiza, la Gendarmería; un código penal que dos décadas atrás aún establecía la pena de muerte. En la Sala Regia de la Basílica de San Pedro se observan los frescos, por ejemplo, sobre la Batalla de Lepanto, la masacre de los hugonotes en la noche de San Bartolomé (1572) y la paz de Venecia.

Entre los hechos trascendentales del Vaticano destaco el caso de Galileo Galilei, el famoso astrónomo y físico italiano a quien el Santo Oficio, bajo la tutela de la Inquisición, condenó en el 1633 por diferir de dogmas católicos.

El papa Juan Pablo II ordenó revisar esa injusticia. Una comisión dejó en bruma de esa infamia, porque no tocó el fondo del caso, pero el periódico vocero del Vaticano publicó el 1 de noviembre de 1992 lo siguiente: “Pertenece ya al pasado el doloroso malentendido sobre la presunta oposición constitutiva entre ciencia y fe. La trágica incomprensión sobre el “caso Galileo” enseña que los teólogos deben mantenerse informados sobre las adquisiciones de la ciencia”. (Galileo y el Vaticano. Impresora Torán, Madrid, España, 2008.P3. Mariano Artigas Y Melchor Sánchez de Toca).

No hay que ser vaticanólogo para comprender que la trascendencia del Vaticano no es porque sea un enclave en la milenaria capital de Italia. Para ello basta leer un libro publicado recientemente por un laureado escritor español. (El loco de Dios en el fin del mundo. Editorial Random House, 2025. Javier Cercas).

                                              LESOTO

Lesoto, también llamado El Reino de la Montaña, es un Estado enclave dentro de la República de Sudáfrica. Su superficie es de poco más de 30 mil kilómetros cuadrados. Su escudo contiene un cocodrilo azul flanqueado por dos caballos basutos. En el umbral de ese símbolo aparece la trinidad gramatical de “paz, lluvia y prosperidad”.  Su capital es Maseru, una ciudad de costa fluvial y fronteriza. Lesoto es de geografía montañosa, siendo su particular orografía objeto de interés mundial. Es considerado el país más frío de África.

En la actualidad tiene un rey con un papel ceremonial y un primer ministro con funciones ejecutivas. Eso significa que es una monarquía constitucional, con un parlamento funcionando, un pequeño ejército, tribunales de justicia y las usuales instituciones estatales de un Estado de estos tiempos.

A través de su historia han ocurrido diversos acontecimientos, que es mejor abordarlos con los sentidos y no penetrando a la lógica de los hechos, pues el boscaje dificultaría la comprensión.

En Maseru, la citada capital del también conocido como El Reino del Cielo, predicó en septiembre de 1988 el papa Juan Pablo II. Beatificó allí al misionero francés José Gerard, quien contribuyó con el proceso de evangelización del pueblo basuto, al cual le enseñó la importancia de la creencia cristiana y la cooperación entre los humanos. Gerard es símbolo de fe en Lesoto (Homilia, Maseru. 15-9-1988. Juan Pablo II).

Los primeros habitantes de Lesoto fueron los bosquimanos, a los que siguieron los zulúes, bantúes y los colonos europeos bóeres. Tiene una de las poblaciones más homogéneas del mundo, pues casi el 98% de sus moradores pertenecen al pueblo basuto, descendiente de los dichos bantúes.

Su fundación fue en el 1820, pero desde 1868 quedó bajo el control de Gran Bretaña. Su independencia fue el 14 de octubre de 1966. Las primeras elecciones libres fueron en el 1993. A pesar de su pobreza material tiene una considerable riqueza cultural, especialmente por su culinaria, su música y otras variantes de su folklore. Eso es un mentís a las opiniones de seguidores de la teoría racista del filósofo alemán Friedrich Hegel sobre los pueblos no históricos, en el que han encasillado de manera absurda a Lesoto.

                                         SAN MARINO

San Marino es un pequeño Estado cuyo territorio es de 61 kilómetros cuadrados, dentro de Italia, lo que le da la condición de enclave. Parte de su población está en el Monte Titano. En los documentos históricos se indica que fue poblado a partir del siglo X, pero hallazgos arqueológicos demuestran que antes hubo gente allí. El personaje más famoso de su historia es un alfarero croata de nombre Marino. Llegó allí en la tercera centuria de nuestra, era huyendo de la persecución del emperador romano Diocleciano.

En el 301 ya se habían formado en su geografía montañosa algunas comunidades. En el 1739 el papa Clemente XII reconoció su existencia como república, aunque con algunos reparos. Fue el presidente estadounidense Abraham Lincoln, en el 1861, que puso en alto relieve la condición de Estado soberano de San Marino, ocasión en la cual proclamó: “Aunque su dominio es pequeño, su Estado es sin embargo uno de los más honrados en toda la historia”.

Desde la Edad Media no ha tenido conflicto armado con otros países, aunque del 17 al 20 de septiembre de 1944, en la curva descendente de la Segunda Guerra Mundial, fue usado como escenario para enfrentamientos entre Los Aliados y El Eje. Desde el 8 de octubre de 1600 San Marino tiene una Constitución que como estatuto sustantivo guía el sistema legal de ese enclave con categoría de Estado.

Las labores ejecutivas de San Marino están a cargo de dos jefes de Estado que funcionan de manera simultánea por un período de seis meses. Ascienden al cargo por elección indirecta hecha por el Consejo Grande y General. Es un caso único en el mundo.

Sus principales ingresos son por la venta de sellos y tarjetas postales, confección de telas de seda, el turismo, joyas, la carrera de Fórmula 1 del automovilismo, y la venta de una amplia gama de artículos de alfarería.A pesar de su limitada geografía, por su interior cruzan cinco ríos que les permiten a los sanmarinenses tener una modesta ganadería y algunos cultivos frutales y de cereales.

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