Diez días antes, el Vaticano trató de mediar para que Estados Unidos frenara la operación militar contra Venezuela y le permitiera a Nicolás Maduro exiliarse en Rusia. Sin embargo, Maduro no quiso aceptar para no abandonar a sus colaboradores más cercanos.
El Washington Post también reveló que, el día de Nochebuena, se realizó una reunión entre el influyente cardenal Pietro Parolin, segundo hombre de la Santa Sede, y el embajador de Estados Unidos, Brian Burch, con la intención de que Estados Unidos dejara salir al exilio a Maduro.
Al conocerse las revelaciones del diario, basadas en documentos oficiales y entrevistas con participantes, el Vaticano reaccionó diciendo que se trató de fragmentos de “una conversación confidencial que no reflejan con precisión el contenido de la conversación en sí”.
La reunión tenía el propósito de encontrar un refugio seguro para Maduro antes de la operación especial de Estados Unidos.
La Santa Sede preguntó: “¿Estados Unidos se limitará a perseguir a los narcotraficantes o la administración Trump busca realmente un cambio de régimen?”
El cardenal Parolin reconoció que Maduro tenía que marcharse, pero pidió una salida para él, a fin de que pudiera ir a Rusia y evitar un baño de sangre en Venezuela.