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”Duermo entre ratones y dolor’: el desgarrador clamor de Doña Juana que su deseo es que le donen una cama

Yolanda Urbano

SANTO DOMINGO.- Cuando se llega a la tercera edad sin un familiar que cuide de ti, la vida se convierte en una lucha diaria que no se explica con palabras. Para muchos, envejecer debería ser sinónimo de descanso y tranquilidad; pero para la señora Juana De Dios, la realidad es completamente distinta.

Su día a día está marcado por la miseria, el dolor y un abandono que lastima solo con verlo.

Al entrar a su humilde vivienda, el panorama estremece: paredes desgastadas, muebles rotos sostenidos apenas por un clavo y un ambiente que pone en evidencia la crudeza de su precariedad.

Doña Juana, con voz débil y sentada en el único mueble que posee, intenta describir su situación. Pero la realidad la sobrepasa. La cama donde duerme si es que logra dormir es una estructura vieja, con los resortes salidos, infestada de ratones, y en tan mal estado que incluso representa un peligro para su salud. Con impotencia, decidió postrarse frente a nuestras cámaras para pedir ayuda, aferrándose a la esperanza de que alguien escuche su clamor.

A esto se suma una condición de salud que convierte cada día en un tormento: la señora Juana padece de queloides, una afección que provoca inflamaciones dolorosas en la piel. Sus dolores son constantes e insoportables, y las llagas que le producen estas lesiones le dificultan incluso bañarse.

Pese a todo, Doña Juana mantiene la esperanza de obtener una pensión que le permita cubrir lo su alimentación, pero el proceso ha sido imposible.

Como tantos envejecientes del país, el acceso al Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape) se vuelve cada día más complicado, aun teniendo más de 60 años y viviendo en condiciones extremas que claman por atención urgente.

Hoy, Doña Juana: Una cama donde pueda descansar, medicamentos para aliviar su dolor y la oportunidad de pasar sus últimos años con un mínimo de tranquilidad.

Si usted desea colaborar con esta envejeciente donándole un colchón, una base o cualquier otro tipo de ayuda, puede comunicarse al (849) 386-6893.

Porque envejecer no debería ser sinónimo de abandono y la dignidad no puede esperar.